viernes, noviembre 05, 2004

Apoyo a las pymes o creación de empresas

Muchas veces se ha visto a gente clamar por el apoyo a las pymes. Y muchas ideas puestas en marcha han consistido en frenar el desarrollo de las grandes empresas para apoyar a las pequeñas. Un ejemplo clásico es el de la distribución comercial, limitando la apertura de superficies mayores de un tamaño o los horarios comerciales de apertura.

Sin embargo, cada industria tiene un tamaño mínimo eficiente. Por mucho que yo me empeñe, para hacer aviones comerciales no se puede competir con una fábrica montada en un garage.

Apoyar a las pymes puede suponer que no se impulse a las grandes empresas que poseen laboratorios de I+D sofisticados, plantas de producción de alto valor añadido, etc. Eso deja a una sociedad limitada en su futuro. Apoyar a las pymes puede significar que no se permitan fusiones o concentraciones sectoriales para que las empresas alcancen un tamaño mínimo y con ello puedan competir. El ejemplo de los astilleros españoles es uno más. Si se insiste en tener pequeños astilleros en toda la costa será dificil competir con los grandes astillleros coreanos para poder hacer grandes barcos de forma eficiente. Apoyar a las pymes puede significar limitar la posibilidad de que las empresas se federen y unan en redes para alcanzar esa escala. Un ejemplo es el de las franquicias. Si se entiende una franquicia como algo pernicioso, se anima a las pequeñas empresas a desarrollar eslabones de la cadena de valor que no pueden más que ser débiles. Otra consecuencia del apoyo a las pymes es la dificultad de estas para internacionalizarse, con el consiguiente déficit del comercio exterior.

Por el contrario, debe apoyarse la creación de empresas, que pueden en sus comienzos ser pequeñas, pero que con el tiempo deberán alcanzar el tamaño mínimo que su industria les demande.

Si hacemos un paralelismo humano, enseguida comprenderemos el dislate. Nadie quiere promover la enanez y todos queremos que los niños crezcan. Así de sencillo.