martes, noviembre 02, 2004

Dualidad y elecciones norteamericanas

Las elecciones norteamericanas son un ejemplo muy interesante de la dualidad entre los humanos.

Nadie parece preguntarse la causa por la que las elecciones norteamericanas parecen estar últimamente al borde el empate. Lo mismo que muchas europeas. El fenómeno, aunque pueda parecer extraño, está bien estudiado.

Los seres humanos parecemos tener un sistema de enlace neuronal que nos hace ver las cosas blanco o negro (joven o viejo, arriba o abajo), como valores positivos o negativos. Eso explica la tradición de dividir a las sociedades en dos partes, los míos y los otros. Hombres y mujeres, nativos e inmigrantes,... Existe también el valor cero, justo en el medio, que representa la no decisión o clasificación. Muchas sociedades duales tienes estructuras concéntricas con un punto cero (la plaza central de la ciudad), pero de nuevo suelen adoptar la dualidad para describir el fenómeno (los del centro, los de los suburbios).

Una posible explicación, a escala del individuo, es que un ser humano aplica potencial positivo o negativo a sus conexiones neuronales. El valor cero sería la indecisión, la decisión no tomada, el equilibrio inestable, pues los potenciales de las conexiones neuronales no acaban de tomar un valor positivo o negativo. En ese estado podríamos definir al votante indeciso o al candidato Kerry. Sin embargo, cuando un humano ha de tomar una decisión como votar en las elecciones a un candidato o en el Congreso la entrada o no en guerra con Irak, seguirá las indicaciones del potencial positivo o negativo aunque sea de baja intensidad. Por ello, el cero absoluto sería representado por parte de la abstención de hacer algo (no voto). Pero, cuando la decisión es importante, el ser humano trata de remover el cero absoluto, aunque sea por milésimas o por azar (echar una moneda al aire). Además, curiosamente, una vez tomada una decisión, es frecuente que el individuo decida fundamentar su razonamiento. A nadie le gusta confesar que ha votado casi por azar. Por ello, el potencial positivo o negativo se ve retroalimentado por la propia decisión. Bush, una vez entrado en la guerra de Irak, buscará todas las razones posibles para justificarla y obviará las negativas.

Respecto a la sociedad, se produce un fenómeno estadístico ayudado por las llamadas del candidato a la ocupación del centro sociológico para convencer a los indecisos. Se trata de centrar el mensaje para que los indecisos tomen el cero como potencial de su lado. Por otro lado, se manda un mensaje de refuerzo a los convencidos. Por eso se dice que hay políticos que dicen cosas diferentes en lugares distintos. Al converger todos en el centro, pero desde lados opuestos, se produce un fenómeno de equilibrio si la nación tiene muchas dudas y eso provoca el virtual empate. Por eso, para desempatar se busca reforzar el mensaje de cada bando con testimonios que muevan, aunque sea unas milésimas, el potencial. Una declaración de un actor puede valer. Una manera más reforzante es lograr la participación en una manifestación contra el otro candidato, aunque sea pasando un mensaje telefónico ("pásalo"). La persona tiende a radicalizarse para adherirse al grupo.

Lo curioso es que si un bando comienza a hacerse mayoritario, las cosas cambian. Los potenciales de refuerzo actuan y entonces el votante sólo desea votar con la mayoría. Ya no se trata de decidir quien debe gobernar, sino de ser votante del ganador. Es una acertijo. De ahí que ambos contrincantes deban dar la imagen de ganadores hasta el último momento. Unas ojeras pueden dar al traste con una victoria.

El dualismo es así de sencillo. Cohesiona y enfrenta sociedades. Permite decisiones y hace que el ser humano medio justifique acciones que no tiene tan claras. Por eso, el político es muchas veces o muy ambiguo (el centro...) o muy claro (el extremo), pero nunca se queda en el medio de un lado. Por eso aparecen partidos radicalizados, que siempre buscan más (autonomía, independencia, ...).