jueves, noviembre 04, 2004

Las naciones evolucionan: El dilema del repetidor

Resulta curioso comprobar como hay personas que dejan de aplicarse individual y colectivamente uno de los razonamientos básicos más sencillos de su vida.

Cuando una persona crece va pasando del jardín de infancia a la enseñanza primaria, a la secundaria, al bachillerato, la carrera universitaria, el master, el doctorado, el posgrado más sofisticado, etc. Cada año abandona el aula en que se encontraba y las materias que estudiaba. Deja de jugar con plastilina y pasa al laboratorio de química. Eso sí, sigue con la mayoría de sus compañeros, que van progresando como él. Sabemos que existen niños nostálgicos que desearían repetir curso y no abandonar su aula, pero son los menos.

Repetir no es signo de brillante desempeño. Puede haberse debido a una enfermedad o problema grave, pero la persona que repite se lamenta por ello.

Cuando llegamos a la madurez y miramos las industrias, como la construcción naval, se nos va la cabeza y no comprendemos que las industrias son a las naciones como los cursos por los que vamos pasando.

Una nación comienza con mano de obra poco formada. Quizás lo único que pueda exportar sea la emigración. Pasados los años descubre las materias primas (carbón y hierro para el caso). Luego pasa a la transformación de las mismas (acero). Después "cambia de curso" a los fabricantes que emplean esos recursos (coches, barcos, ...). Luego debería pasar a los fabricantes de componentes de alto valora añadido (motores del barco, sistemas de navegación, ...). Después le esperan los servicios de alto valor añadido (la consultoría, la ingeniería, la formación, la I+D,...).

Si los políticos pretenden "repetir curso" dando ayudas para que "el niño" no se convierta en "adulto", sólo habremos empeorado el problema. Hay que forzar al "niño" a que apruebe y pase a otro curso. Sus profesionales deberán aprender otros oficios. Las huelgas sólo servirán para convertirse en los "repetidores" eternos. Los "niños" que no quieren ser adultos terminan por cansar hasta a sus padres y pierden a sus amigos.