miércoles, febrero 23, 2005

Consejos innovadores para el máximo ejecutivo que quiere hundir su empresa

* Defina una visión y misión vagas (algo así como “dar valor en un entorno múltiple e incierto”) y establezca unas políticas grandiosas que sean tan generales que se puedan aplicar a cualquier empresa que no se parezca en nada a la suya. Incluya frases genéricas sobre la importancia de los clientes, los accionistas, los colaboradores, los aliados y la sociedad. Afirme que lo suyo es la innovación, el trabajo en equipo y la gestión del talento. Asegure que le importan la ética y la responsabilidad corporativa. Pero no dé claves del negocio que puedan ponerse en marcha.Y predique con el ejemplo que esos valores no le importan (nunca visite a sus clientes, cierre la puerta de su despacho a todo el mundo, procure no ser cliente de su empresa, diga a todo el mundo que las nuevas tecnologías no son para Vd., hable sólo del EVA y del EBITDA,...) y sólo lea informes financieros y la prensa salmón en la que salgan sus fotos.

* Es importante que todos, dentro y fuera, noten que su empresa se mueve mucho pero no va a ningún sitio. Los accionistas mejor informados venderán en silencio pero la cotización subirá, los directivos clave y los mejores técnicos se irán, y con ello nadie se atreverá a criticar su grandioso programa marco.... Por cierto, pague un montón por un nombre creativo que no diga nada: Recuerde que una información útil puede hacer que su gente haga algo de valía.

* Defina que lo importante es lograr resultados (a corto) y ponga el sistema de incentivos acorde con ello. Organice un sistema divisional bonito pero que imposibilite las sinergias (establezca el principio de no pagar incentivos a alguien si le han ayudado los de otra unidad) y las innovaciones (congele las inversiones a largo plazo y castigue los fracasos). De ser posible, procure que todo el mundo compita con sus colegas, pero, eso sí, predique la colaboración y enfádese porque no colaboran. Diga que tiene una organización en red, pero enrede las cosas. Ponga filtros a la información (Intranet inaccesible....).

* Asuma que el único objetivo es el financiero y ponga al mando de cualquier departamento a financieros puros (no a gestores con sentido de la cuenta de resultados). Y déles instrucciones de eliminar el despilfarro (reducción generalizada de costes del 10%). Siempre hay una crisis nacional o internacional a mano que puede ayudarle a justificar su racional proceso de eliminar las ”locuras” de sus predecesores.

* Considere que las inversiones no existen: todo es gasto (elimine I+D, concentre a los de comunicación en vender su imagen personal, no haga marketing de producto, reduzca fuerza de ventas, elimine operaciones...). Las ventas bajarán más rápido que los costes y eso le forzará a introducir más “racionalización (otro 10%).

* Haga outsourcing de los elementos clave (la palabra es bonita y dicen que se reducen los costes). Al fin y al cabo, nadie sabe qué es clave para la estrategia pues no se tiene estrategia. Y eso de quedarse como nodo de una empresa virtual (sin nada propio) suena bien. Para que le hagan “buen precio” permíta a sus subcontratistas que le ponga de ejemplo (eso da prestigio) y que vendan a otros lo mismo que para Vd. Si era algo diferencial y clave ya no lo será.

* Recorte gastos, recorte costes, recorte personas... Pero contrate muchos consultores caros de los que no cuestionen su visión

* No haga caso a su gente: para eso están los consultores. No haga caso a los consultores: para eso está su gente. Sienta la “soledad” del mando.

* No desarrolle a su gente ni aproveche sus talentos. No reclute a los mejores no sea que le hagan sombra. Defina un diccionario de competencias genérico: ayudará a que la gente se pueda ir. Nombre directores de RRHH, desarrollo, formación y gestión del conocimiento a gente que piense que son tonterías.

* Y, cuando todo parezca perdido: Anuncie una fusión y vuelva a empezar. Recuerde que debe disminuir los ingresos (cree una lucha interna que impida a su gente concentrarse en el mercado) y aumentar los gastos (despida a los mejores e indemnícelos generosamente, duplique funciones para aumentar el caos, contrate más consultores y aproveche para hacer más outsourcing). Sobre todo, no se quede ni con el mejor equipo, ni con la mejor tecnología, ni con los mejores profesionales. Y recuerde, cuando todo parezca perdido, proclame que su empresa es un servicio público en un entorno mal regulado y pida ayuda al gobierno... Hay tantos políticos, que alguno le ayudará.

*Pero, por si acaso, mantenga buenas relaciones con el head-hunter: Vd. tiene “talento” e imagen en prensa.

1 Comentarios:

At 3:58 p. m., Blogger Ernesto said...

Una excelente receta... y pensar que he visto empresas seguir con entusiasmo parte de estas indicaciones....

 

Publicar un comentario

<< Home