jueves, diciembre 29, 2005

¿Donde está el arreglador de MundoADSL?

Acabo de darme de baja del servicio MundoADSL de Telefónica servido por Terra. La verdad es que no había tenido tiempo de mirarlo. Y como la oferta por 0'80 €/mes estaba a punto de caducar, pasándome a una tarifa más cara, decidí navegar un poco. Me molestaba pensar que me cobraran una cuota mensual más un coste por canción mayor que otros servicios, pero como he dado clase a muchos directivos de Telefónica y me caen bien, al menos se merecían la prueba. La primera sorpresa, agradable, fue la oferta de 6 canciones gratuitas entre una lista de 50. Hice participar a mi familia en el invento. Seleccionamos las 6 como si fuera el regalo de Navidad más añorado. Inocente de mí, protector de los derechos de autor modernos. Pensé que quizás había encontrado un sitio serio para descargar contenidos. Sin embargo, lo obvio ocurrió. Una vez elegidas las canciones, el sistema estalló. Se quedó colgado en una comprobación de seguridad. Y, claro está, cuando tuve que abortar el Explorer y volver a conectarme, lo obvio se produjo. El sistema dió por sentado que la descarga se había producido. Y para volver a descargarme los mismos contenidos en el mismo equipo, decidió pedirme casi 7 euros. Además, me pidió instalarme un extraño software para la descarga. Una especie de controlador. Obviamente, algo técnicamente innecesario, pero que se convertiría en un espía en mi sistema. Espías NO, gracias.

La anécdota me recuerda a un banco al que asesoré en Latinoamérica, en el que los cajeros automáticos primero anotaban que el cliente sacaba dinero y luego, si había billetes, se lo daba y en caso contrario, el cliente sólo podía fastidiarse. Era una condición impuesta por el departamento de control del banco. La contabilidad lo primero. Como el número de casos de cargar en cuenta sin entregar el dinero era muy elevado en la central, decidieron poner detras de la sala de cajeros automáticos a un empleado del banco. Si alguien comenzaba a gritar, insultar y pegar a las máquinas era señal de que había sido afectado por el curioso procedimiento. Entonces el empleado se acercaba al cliente enfadado, le daba buenas palabras y le daba el dinero en la caja del banco. Obviamente fue una de las primeras cosas que cambiamos en el banco. Incluyendo a varios de los directivos que tenían esa curiosa mentalidad.

Como en MundoADSL no he visto un servicio parecido, voy a tener que darle la razón una vez más a quienes me aconsejan usar mulas y burros. Al menos, para bajarme cómodamente lo que MundoADSL me regaló pero no me entregó.

La verdad es que defender modelos modernos de derechos de autor va a requerir que muchas mentes directivas cambien.